Estados Unidos
Bufetes de abogados de EE. UU.
Google y el FBI han advertido a los bufetes de abogados estadounidenses sobre una banda dedicada al ransomware que ha intensificado sus tácticas, llegando, en algunos casos, a enviar a falsos técnicos informáticos directamente a las oficinas de las víctimas.
El 5 de junio, Mandiant (de Google) y el Grupo de Inteligencia sobre Amenazas de Google publicaron un informe en el que se detallaban los ataques perpetrados por el grupo Silent Ransom entre enero y mayo, dirigidos contra decenas de organizaciones. Según el informe, el grupo utilizó el acceso físico y presencial para facilitar los ataques, lo que incluyó la infiltración de personas desde dentro, el soborno de empleados y el acceso a edificios de oficinas para respaldar sus operaciones cibernéticas.
El mes pasado, el FBI advirtió de que el grupo «Silent Ransom» estaba atacando a bufetes de abogados mediante campañas de phishing e ingeniería social, haciéndose pasar por personal de soporte informático. Según se ha informado, en algunos casos los atacantes enviaron a falsos técnicos informáticos a las oficinas de las víctimas, donde se conectaron a los dispositivos de los empleados y utilizaron memorias USB o herramientas de acceso remoto para robar contratos, números de la Seguridad Social, registros financieros e información fiscal.
Cómo podría afectar a tu negocio
Hacerse pasar por personal de TI o de soporte técnico se ha convertido en una táctica cada vez más habitual utilizada por los ciberdelincuentes para acceder a sistemas y datos confidenciales. Con el pretexto de resolver un problema técnico o de seguridad, los atacantes se ganan la confianza de sus víctimas y las convencen para que participen en sesiones de pantalla compartida. A continuación, intentan eludir los controles de seguridad convenciendo a las víctimas de que instalen software de acceso remoto o utilicen las funciones de pantalla compartida integradas en aplicaciones como Zoom y Microsoft Teams. Los usuarios deben verificar siempre la identidad y la legitimidad de cualquier persona que solicite acceso a sus dispositivos o a información confidencial antes de realizar cualquier acción.
