Gestión de redes: cómo funciona y por qué es importante
Tu infraestructura de red determina la solidez de tu empresa. Si tu infraestructura de red no está a la altura, puede dar lugar a toda una serie de problemas, que van desde la disminución de la productividad hasta las brechas de seguridad. A lo largo de este blog, analizaremos en profundidad por qué la gestión de la red es tan importante para el éxito empresarial y cuáles son las ventajas de gestionar tu red de forma eficaz.
¿Qué es la gestión de redes?
La gestión de redes abarca todo, desde la supervisión y la resolución de problemas de la red hasta la realización de los cambios y actualizaciones necesarios. Incluye los componentes físicos de la red, como routers, conmutadores y cables, así como el software que se ejecuta en ella, como los protocolos y servicios de red.
La tarea más importante de la gestión de redes es garantizar que la red funcione sin problemas y de forma eficiente. Esto implica supervisar periódicamente la red para detectar posibles problemas y tomar medidas para prevenirlos o resolverlos. Además, conlleva la implementación de las últimas actualizaciones de software y firmware. Los administradores deben asegurarse de que solo los usuarios autorizados tengan acceso a la red y de que todos los datos de la red estén protegidos contra el acceso o la modificación no autorizados.
La gestión de redes abarca muchos aspectos diferentes, pero los detalles varían de una red a otra. En el caso de las redes pequeñas, un solo administrador puede encargarse de todas las tareas relacionadas con la gestión de la red. Sin embargo, en las redes más grandes suele ser necesario repartir las tareas entre un equipo de administradores. La aplicación de controles y buenas prácticas garantiza que los recursos de la red se utilicen de forma eficiente y eficaz.
¿Cuál es el objetivo de la gestión de redes?
El objetivo de la gestión de redes es garantizar el buen funcionamiento de una red para que pueda seguir funcionando correctamente y satisfacer las necesidades de sus usuarios. Esto incluye garantizar que la red esté disponible cuando sea necesario, que esté protegida contra el acceso no autorizado y que sea capaz de gestionar el volumen de tráfico previsto. La gestión de redes también ayuda a detectar y resolver problemas dentro de la red. En definitiva, la gestión de redes es una parte fundamental de la gestión de TI que influye en el tiempo de actividad y la funcionalidad de tu empresa.
¿Cómo funciona la gestión de redes?
La gestión de redes es el proceso de planificación, diseño y control de las operaciones de red. El SNMP (Protocolo simple de gestión de redes) es un protocolo estándar de gestión de redes que permite a los administradores supervisar y gestionar de forma remota los dispositivos de una red. El SNMP es un componente del conjunto de protocolos de Internet, tal y como lo define el Grupo de Trabajo de Ingeniería de Internet (IETF). Ayuda principalmente a supervisar dispositivos de red como firewalls, routers, conmutadores, servidores, impresoras, etc. Además, el SNMP facilita el intercambio de información entre los dispositivos de red y los sistemas de gestión de redes (NMS). Las herramientas NMS utilizan una variedad de mensajes SNMP para supervisar y gestionar los dispositivos de red (también conocidos como elementos de red).
Los tres pasos habituales de la gestión de redes son:
- Planificación: Esto implica crear un diseño de red que satisfaga las necesidades de los usuarios y las empresas que vayan a utilizarla.
- Diseño: Este paso consiste en seleccionar e integrar el hardware y el software más adecuados para el diseño de la red.
- Control: Una vez que la red esté en funcionamiento, es necesario supervisarla y mantenerla para garantizar un rendimiento estable y evitar fallos técnicos y brechas de seguridad.
Las tres tareas principales de la gestión de redes son:
- Gestión de la configuración: garantizar que todos los dispositivos de la red estén correctamente configurados y sean compatibles entre sí.
- Supervisión del tráfico: Realizar un seguimiento del tráfico de la red y de los patrones de uso para identificar posibles cuellos de botella o problemas.
- Gestión de la seguridad: proteger la red frente a accesos no autorizados o ataques.
¿Cuáles son los componentes de la gestión de redes?
Al adoptar medidas proactivas para supervisar y gestionar la red, las empresas pueden evitar muchos problemas habituales que pueden provocar interrupciones en el servicio o pérdidas de productividad. A continuación se enumeran algunos de los componentes —aunque no todos— que intervienen en la tarea general de gestión de la red.
Administración de redes
La administración de redes es el proceso de planificar, diseñar y aplicar políticas y procedimientos para garantizar la seguridad y la eficiencia de una red. Incluye tareas como la configuración del hardware y el software de red, la supervisión del rendimiento de la red y la resolución de problemas de red. También implica la gestión diaria de routers, conmutadores y otros dispositivos de red para garantizar su disponibilidad.
Automatización de redes
La automatización de redes es el proceso de automatizar las tareas de configuración, aprovisionamiento, gestión y mantenimiento de las redes. Al automatizar estas tareas, las empresas pueden reducir la necesidad de intervención manual y mejorar sus resultados económicos.
Mantenimiento de la red
El mantenimiento de la red es el proceso que consiste en mantenerla en buen estado de funcionamiento. Incluye tareas como la sustitución de equipos defectuosos, la aplicación de parches y actualizaciones de software, la resolución de problemas y la realización de copias de seguridad periódicas. El mantenimiento periódico de la red ayuda a identificar y resolver posibles problemas antes de que provoquen interrupciones.
Operaciones de red
Las operaciones de red consisten en la gestión de las actividades cotidianas, como la supervisión del rendimiento del sistema, la garantía de la seguridad y la gestión de las cuentas de usuario, a través de un centro de operaciones de red (NOC) interno o externo.
Aprovisionamiento de redes
El aprovisionamiento de redes es el proceso de configurar y poner en marcha el hardware y el software necesarios para que la red funcione correctamente. Aunque este proceso puede resultar complejo y llevar mucho tiempo, es esencial para garantizar que la red pueda satisfacer las necesidades de sus usuarios. El aprovisionamiento también implica establecer políticas que permitan el acceso a la red a determinados usuarios y dispositivos.
¿Cómo se lleva a cabo la gestión de la red?
Existen varias formas de implementar la gestión de redes, en función del tamaño y las necesidades de cada organización. Básicamente, hay dos tipos de gestión de redes: la gestión local y la basada en la nube.
Gestión de redes locales
La gestión de redes en las propias instalaciones es la forma tradicional de gestionar redes. Consiste en instalar un software de gestión de redes en un servidor de la propia organización y acceder a él a través de un navegador web o un cliente de escritorio. Una ventaja de este enfoque es que ofrece a la organización un mayor control sobre la red y sus datos. Sin embargo, la configuración y el mantenimiento pueden resultar más costosos y llevar más tiempo.
Gestión de redes basada en la nube
El servicio de gestión de redes basado en la nube ofrece una interfaz web para visualizar la actividad de la red, configurar dispositivos y generar informes. Permite a las empresas gestionar sus redes de forma remota, lo que les ahorra tiempo y dinero, ya que ya no es necesario enviar a empleados in situ para gestionar sus redes.
La gestión de redes basada en la nube también ofrece a las empresas una mayor flexibilidad, ya que les permite ampliar o reducir sus redes según sea necesario sin tener que realizar una inversión inicial significativa. Esto puede suponer una gran ventaja para las empresas que experimentan picos estacionales de demanda o que están creciendo rápidamente y necesitan ampliar la capacidad de su red con celeridad.
Por último, dado que las soluciones de gestión de redes basadas en la nube suelen actualizarse automáticamente, las empresas pueden estar tranquilas sabiendo que siempre cuentan con las últimas funciones de seguridad y parches.
¿Cuáles son los diferentes tipos de gestión de redes?
Cuando se configura y supervisa adecuadamente, la gestión de redes puede desempeñar un papel fundamental a la hora de garantizar el buen funcionamiento de las aplicaciones y los servicios esenciales para la empresa. Identificar y resolver de forma proactiva los posibles problemas puede ayudar a las empresas a evitar costosas interrupciones causadas por cortes imprevistos. Según la Organización Internacional de Normalización (ISO), la gestión de redes se compone de CINCO áreas funcionales.
Gestión de fallos
La gestión de averías es el proceso de identificar, diagnosticar y resolver problemas de red. Incluye la detección de averías, la localización de la causa de la avería y la adopción de medidas correctivas para restablecer el funcionamiento normal.
Gestión de la configuración
La gestión de la configuración consiste en el seguimiento y el control de los cambios que se producen en los dispositivos de red y en sus configuraciones. Contribuye a garantizar que todos los dispositivos estén configurados de forma correcta y coherente, y que los cambios se apliquen en un entorno controlado y coordinado.
Gestión contable
La gestión contable consiste en el proceso de seguimiento y elaboración de informes sobre el uso de la red. Este método garantiza un uso eficiente de los recursos y una facturación precisa del uso de la red.
Gestión del rendimiento
La gestión del rendimiento consiste en supervisar y optimizar el rendimiento de los recursos de red. Implica medir el rendimiento, identificar cuellos de botella y otros problemas, y adoptar medidas correctivas para mejorar el rendimiento.
Gestión de la seguridad
La gestión de la seguridad garantiza que la red permanezca protegida frente a accesos no autorizados. Incluye el desarrollo y la aplicación de políticas y procedimientos de seguridad, la supervisión de la actividad para verificar el cumplimiento de dichas políticas y la adopción de medidas correctivas para hacer frente a cualquier brecha de seguridad.
¿Cuál es la importancia de la gestión de redes?
La gestión de la red contribuye a mejorar el rendimiento y la disponibilidad de la red, a identificar y resolver los problemas con mayor rapidez, y a facilitar la planificación de futuras ampliaciones.
Una plantilla distribuida abre más vías de acceso para los ciberataques y otras amenazas a la seguridad, por lo que la gestión de la red cobra cada vez más importancia para garantizar la seguridad y mantener la disponibilidad de la red. Además, resulta más difícil resolver los problemas cuando la plantilla está dispersa, por lo que la gestión de la red es esencial para detectar y solucionar los problemas en una fase temprana. Las organizaciones pueden evitar la pérdida de productividad e ingresos manteniendo las redes en funcionamiento.
Al ofrecer información sobre los patrones de uso de la red en tiempo real, las empresas pueden predecir con mayor precisión las necesidades futuras de ancho de banda y evitar adquirir una capacidad excesiva. De este modo, la gestión de la red permite ahorrar dinero al optimizar la utilización de la red y evitar un aprovisionamiento excesivo.
¿Cuáles son las ventajas de la gestión de redes?
Cuando se lleva a cabo una gestión adecuada de la red, las organizaciones pueden obtener las siguientes ventajas.
Mayor visibilidad de la red
La gestión de redes ayuda a las organizaciones a obtener una mayor visibilidad de sus redes mediante la identificación de los dispositivos conectados a la red, la supervisión del tráfico y los patrones de uso, y la detección y el diagnóstico de problemas. Este nivel de información puede ayudar a optimizar el rendimiento de la red y a prevenir interrupciones.
Mínimas interrupciones en la red
Las interrupciones en la red pueden resultar muy costosas para las empresas, ya que provocan pérdidas de productividad e ingresos. Mediante una gestión proactiva de la red, las organizaciones pueden minimizar las interrupciones y garantizar que la red esté siempre disponible cuando sea necesario.
Seguridad de red reforzada
Gracias a la gestión de redes, las empresas pueden supervisar la actividad, detectar amenazas, responder rápidamente a los incidentes y proteger los datos y los sistemas de la organización frente a los ataques.
Rendimiento optimizado de la red
Gracias a la gestión de redes, las organizaciones pueden identificar y resolver los problemas de rendimiento antes de que afecten a los usuarios. Al supervisar el tráfico y los patrones de uso, las empresas pueden optimizar sus redes para alcanzar la máxima eficiencia y garantizar que los usuarios disfruten de una experiencia positiva en todo momento.
Aumento de la productividad
Las empresas pueden liberar a su personal de TI para que se centre en iniciativas más estratégicas mediante la simplificación y la automatización de las tareas de gestión de la red. Esto se traducirá en un aumento de la productividad y en una mayor eficiencia operativa en general.
¿Qué son los sistemas de gestión de redes?
Un sistema de gestión de redes (NMS) consiste en una aplicación de software, a veces combinada con hardware, que ofrece una visión global de los componentes de una red.
El NMS se puede utilizar para configurar y gestionar los dispositivos de la red. La mayoría de los NMS incluyen un panel de control que permite a los administradores de red obtener una visión general de la red. Este panel suele ofrecer información sobre el tráfico de red, el rendimiento y cualquier error o problema que deba resolverse de inmediato. Desde aquí, los administradores pueden profundizar en detalles específicos según sea necesario.
Al contribuir a automatizar muchas tareas cotidianas, un NMS libera tiempo a los administradores para que puedan dedicarse a tareas más estratégicas. Los NMS pueden ayudarte a planificar el crecimiento y la expansión futuros, ya que te ofrecen visibilidad sobre tus niveles actuales de utilización y capacidad.
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