
Los sistemas sanitarios se distribuyen, por naturaleza, a lo largo de amplios recintos, lo que hace que la gestión habitual de los sistemas informáticos resulte compleja y requiera mucho tiempo. Los sistemas deben estar siempre disponibles y ser productivos, pero también seguros y protegidos contra la pérdida de datos. Los riesgos derivados de un mantenimiento irregular y del incumplimiento de las políticas informáticas y de seguridad no solo se miden en términos de pérdidas económicas, sino también en vidas salvadas. Ante una situación tan compleja y crítica, la eficiencia es fundamental para cumplir la misión de la organización de proporcionar una atención al paciente de calidad y oportuna.
